Domingo de sol, uno de los pocos que hemos tenido este año en Galicia; no me acostumbro al día que amanece cargado de nubes, tampoco al horizonte poblado de líneas. Añoro el cielo azul, despejado; la vista que se pierde hacia delante hasta un punto al que nunca llegarás, por mucho que camines. Solo lo encuentro en el mar; por eso me acerco a él siempre que puedo. Algo en el horizonte despejado me calma, me libera. Como si pudiera extender el pensamiento hasta allí y entonces diluirlo, liberarlo. Me pasa lo mismo en la montaña; algo más grande me contiene, y al hacerlo me descarga.
Llevo toda la semana pensando en las primeras líneas para esta nueva sección, Cartografías, en la que compartiré mi escritura a partir de ahora. ¿Por dónde empiezo? ¿Cuál será el hilo? Cuando lleve varios artículos podré escribirlos casi sin pensar; este espacio tendrá un lugar, también, en mi mente. Desde él trazaré las líneas que unen los caminos, lo que descubro y exploro, con lo que te cuento en cada envío. Será sencillo ponerlo en palabras; espero que algo de lo que comparto te ayude a encontrar las tuyas. Hoy doy los primeros pasos; enhebro, hilvano, tanteo. Atiendo mi compromiso, lo cuido y lo comparto contigo. Gracias por confiar en mí, por hacerlo posible.
Este es el primer fragmento de Cartografías; una selección de textos propios que albergará crónicas de viajes, poemas; relatos y retazos de lo cotidiano. Un hogar para mi escritura, que se mantendrá con el apoyo de las personas que quieran leerme. ¿Te gustaría ser una de ellas? Puedes mejorar tu suscripción aquí. Puedes ver el detalle de lo que incluye y conocerme mejor en la sección de Libélulas o dragones.
Apuntes a la deriva
Siempre me pregunto si los barcos nacen entre las flores, o es que a las flores les crecen barcos.
Registrar es observar; donde pongo la mirada pongo la atención y la presencia. Me hipnotiza el viento que mueve las flores, el agua que mece la orilla.





